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Los datos pueden estar poniendo en crisis la democracia

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La combinación de enormes cantidades de datos personales que producimos todos nosotros y las herramientas para analizarlos pueden hacer un gran bien en aplicaciones médicas y científicas. Pero las mismas tecnologías también amenazan el orden social y político de los diversos países del globo, dicen los críticos.

La tecnología puede ser “lo mejor y lo peor de estos tiempos al mismo tiempo”, dijo el profesor de la Facultad de Derecho de Harvard (y ex candidato a la presidencia de EE.UU.) Lawrence Lessig, quien pronunció estas palabras en la “Summit Cloudflare Internet” de 2017 en San Francisco.

Lessig, que durante mucho tiempo ha estado preocupado por el estado de la democracia estadounidense, piensa que la ciencia de los datos plantea una nueva y peligrosa amenaza. Compartió el escenario con Darren Bolding, director de tecnología de Cambridge Analytica, una empresa de ciencia de datos, que posee una visión diferente sobre el tema. Como curiosidad, Donald Trump utilizó los servicios de datos de CA en la campaña presidencial de 2016.

A juicio de Bolding, lo que hace Cambridge Analytica, que consiste en proveer información sobre personas: información sacada de fuentes públicas, de intermediarios de datos y sus propias fuentes internas, y luego analizarla para determinar sus gustos y disgustos, es sólo un negocio inteligente.

CA utiliza esos datos para crear listas de personas para que un cliente pueda orientarse a la hora de vender un producto, o lanzar un candidato. “En el caso de la política, vemos la propensión de esta persona a votar y así buscar cuál es el candidato en el que es más probable que se interesen“, señaló Bolding.

El punto de Lessig es que una campaña puede utilizar esta tecnología altamente especializada en leer datos para elaborar versiones muy diferentes de las opiniones de un candidato a diferentes grupos. Por lo tanto, un candidato podría mostrarse como un populista para un subgrupo de votantes, un conservador a otros, y tal vez un ultra-nacionalista para otro. Esa estrategia puede funcionar, en opinión de Lessig, porque ya no hay una comprensión compartida del mundo como lo fue hace 30 o 40 años cuando la mayoría de los estadounidenses publicaban sus noticias de un puñado de cadenas de televisión. El fraccionamiento de las fuentes de noticias también ha fraccionado al electorado.

En el pasado, los candidatos construían una coalición mientras hacían campaña y confiaban en esa misma coalición para gobernar si ganaban. “Todo estaba a la vista y al aire libre”, apuntó Lessig.

Bolding no estuvo de acuerdo, aunque señaló que algún contexto compartido es probablemente útil: “yo diría que las personas con diferentes puntos de vista e intereses deberían velar por sus asuntos. Y los políticos siempre han estado diciendo cosas diferentes a diferentes personas, eso ha estado sucediendo desde el comienzo de la política”.

“El uso del análisis de datos sumado a la experiencia de la publicidad, no convierte a los mensajes transmitidos en buenos o malos, solamente los amplifica”, dijo Bolding.

Al final del panel, un asistente preguntó a Bolding dónde CA trazó la línea ética dirigida a los posibles votantes: “¿Está creando modelos para apuntar a la gente, por ejemplo, sobre la base de la mensajería racial?”

Bolding dijo que no creía que CA empujara mensajes cargados de contenido racial. El director ejecutivo de Cloudflare, Matthew Prince, quien moderó la sesión, insistió más: “¿Tiene una categoría llamada ‘racistas’?”

“No, teníamos 15 modelos y podríamos haber encontrado una palabra clave para cubrir ese, pero nunca hablamos de eso”, dijo.

Lessig ve al microtargeting como un problema, citando un nuevo informe de ProPublica que decía que Facebook tenía una categoría de publicidad antisemita desarrollada con su propio algoritmo. “No es que Mark Zuckerberg (CEO de Facebook) quiera atacar a los judíos, sino que su tecnología está interesada en encontrar cosas que interesen a la gente”, dijo Lessig.

Mientras que Bolding dijo que él no ama la idea de la regulación, sí que concedió la necesidad de cierta clase de código ético. “Los algoritmos encontrarán lo peor en nosotros si los actuar con total libertad“, dijo, agregando que el abuso del algoritmo ocurre en ambos lados del espectro.

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