Guías prácticas

Algunas precauciones en el manejo de los discos duros externos y otras unidades de almacenamiento portátil

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Una de las situaciones más nocivas para los discos duros y otros sistemas de almacenamiento es la exposición a un fuerte campo magnético. No es necesario recaer en un escenario de ciencia-ficción para que esto suceda, pues simplemente con apoyar un disco duro sobre un altavoz potente o cualquier otro mecanismo que tenga un imán en su composición, puede generar la eliminación de los datos allí almacenados. Esto no sólo sucede con los discos duros tradicionales, compuestos de placas que giran para ser leídas por un cabezal, sino también con las memorias de estado sólido, es decir los dispositivos flash, como tarjetas de memoria, discos duros externos, tabletas, etc.

Lo que sucede es que la información se almacena en pequeñas celdillas capaces de recibir una carga eléctrica, es decir que los gestores de archivos que acceden al disco son capaces de detectar si esas celdillas están o no cargadas, y extraer la información en forma binaria, es decir en una sucesión de 1 y 0.

Un campo magnético suficientemente poderoso alterará la estructura eléctrica de la cobertura de las placas de los discos duros, evaporando la información allí almacenada. Cabe destacar que no se puede garantizar la recuperación de toda la información perdida, pues en casos como el descripto, solamente una empresa profesional de recuperación de datos podría intentar reconstruir, en base a las partes que aún permanecen intactas, los archivos corruptos.

La situación se complica cuando los archivos dañados están cifrados. Es por eso que la mejor política para recuperar datos es hacerlo en salud, y guardar una copia de seguridad externa de la información sensible, de gran valor para nosotros o para el funcionamiento de una empresa. Queda claro que la mayor tasa de éxito en la recuperación de archivos dañados va a ser lograda siempre que recurramos a personal especializado.

Los discos duros externos se han convertido en una excelente solución para ampliar la capacidad de almacenamiento de cualquier equipo. Al tener una conexión a través de un puerto USB, se hacen altamente compatibles con cualquier tipo de equipo, ya sea ordenadores de escritorio, portátiles, tabletas y hasta servidores.

La mayoría de los discos duros externos almacenan la información en memorias de estado sólido, es decir empleando tecnología flash, como en la memoria interna de un móvil o un pendrive. Este tipo de dispositivos siempre serán mucho más seguros en cuanto a integridad de la información que el almacenamiento en la nube.

Almacenar datos en la nube tiene algunos costados negativos. Por un lado es necesario disponer de una conexión a Internet con un buen ancho de banda, sobre todo cuando intentamos guardar archivos y carpetas de gran cantidad de megabytes. Además, siempre cabe la posibilidad de tener algún problema en el inicio de sesión -por ejemplo si nuestra cuenta es pirateada-, con la subsecuente pérdida de todo el material almacenado. Es por ello que para información sensible los discos duros externos ofrecen una solución más sensata y a un costo razonable. Además los discos duros externos permiten la instalación de programas y aplicaciones, cosa que no puede realizarse en una locación remota en la nube.

Sin embargo, los discos duros no están exentos de fallas técnicas. El problema radica en su composición en base a memoria de estado sólido, la cual es bastante lábil y susceptible a cambios electromagnéticos. Es por ello que la pérdida de datos por borrado accidental o por fallas requerirá de la ayuda de un experto en recuperación de datos, ya que no pueden recibir el mismo tratamiento que los discos duros tradicionales en base a platos.

 

 

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